A continuación les dejo comentarios de mi cuento publicado en el número 3 de Horror Hispano. Fueron hechos por autores que fueron publicados también. Por supuesto que les recomiendo que se hagan de este libro. Saludos.
miércoles, junio 30, 2010
Comentarios a "Wellcome to America, Wellcome to hell"
A continuación les dejo comentarios de mi cuento publicado en el número 3 de Horror Hispano. Fueron hechos por autores que fueron publicados también. Por supuesto que les recomiendo que se hagan de este libro. Saludos.
lunes, mayo 17, 2010
Relato publicado y otro más...

Los buenas gentes de H-Horror.com me han aceptado dos relatos. Uno aparecerá en el libro recopilatorio #3 con su especial "Más allá", se titula "Welcome to America, welcome to hell".
martes, febrero 09, 2010
Par de cuentos publicados.
H-Horror.com ha lanzado el sitio clasicosyzombis.com, una excelente idea para los que les gustaría ver convertido un cuento clásico en uno de terror y si es con zombis mejor. Me han aceptado la "zombificacion" de dos cuentos: "Locos de Amor" de Víctor Morata y "Cacahuate" de Dario Vilas.
lunes, enero 25, 2010
Canciones que han resultado en cuentos.
viernes, enero 15, 2010
Navidad en Familia.

Pablo y Melquiades se peleaban por adornar el árbol. Pablo iba sacando los adornos y Melquiades los iba colocando.
-Vamos Pablo, déjame a mi sacar los adornos.
-Ya te dije que no, es un poco difícil. Te esta quedando muy bien. Déjame saco estas esferas.
Melquiades, no pudo mas y le arrebato el cuchillo. Se agachó y cortó la oreja izquierda de su madre.
-Ya ves, no era tan difícil.
La colocó a lado de la nariz de su padre. Pablo, solo sonrió. Había sido genial seguir las instrucciones de la caja del árbol. "Niños adornen el árbol con sus padres".
Amor Eterno.

Permanezco en la puerta, tomo un poco de aire. La botella de vino y las copas tintinean al golpearse. Me tiembla el pulso ¿Quién iba a imaginarlo? Después de tanto, aún tiemblo cuando vengo a visitarte. Empujo la puerta con suavidad. Las bisagras rechinan un poco, mis piernas ahora son las que tiemblan.
La luz está apagada. No importa, conozco el camino a ciegas. Bajo las escaleras con cuidado, me acerco a una mesa y enciendo las velas. Sirvo el vino y me siento a esperar a que salgas de tu escondite.
Luces preciosa esta noche. El vestido negro aún no se ha descompuesto. Me encantaría decir lo mismo de tu piel y de tus ojos. Pero sabes que siempre te amaré, no me importa si estas muerta o no. Ven a mis brazos y bésame con esos labios fríos que tanto adoro.
miércoles, enero 13, 2010
Nuevo cuento publicado.
viernes, diciembre 04, 2009
Dios Muere, Dios Nace.

Aqui esta la portada del libro. Me llego hace unos dias. La presentacion esta aceptable y la calidad de los cuentos igual. Si alguien se anima a comprarlo pueden ir al sitio de Ediciones Fergutson. Por cierto en el sitio se hacen concursos de todo tipo y los cuentos finalistas y ganadores salen en antologias como en la que estoy mostrando. Saludos.
lunes, noviembre 02, 2009
Nuevo cuento publicado y concurso ganado.
Cuento publicado.

Me encontré con la excelente noticia de que me publicaron un nuevo cuento en Axxon. Se titula "El mensaje" y aunque se puede leer en este blog, dense una vuelta para que ademas lean otros 51 cuentos breves que están excelentes. http://axxon.com.ar/rev/?p=931
jueves, octubre 29, 2009
Cuento aceptado para publicar.

Me han aceptado "La cara de la perversidad" para ser publicado en la fanzine No.2 del sitio H-Horror.com. Aquí el link y la imagen de la portada.
Relato finalista en concurso.
jueves, octubre 15, 2009
Cuento Publicado.

domingo, octubre 04, 2009
Acta del Jurado del VII Certámen de Microcuento Fantastico Minatura 2009.
Reunidos los votos del Jurado del VII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2009, formado por:
Manel Aljama (Escritor)
Javier Arnau (Escritor y poeta del género fantástico y
Javier Muñoz Livio (Novelista y poeta)
Carmen Rosa Signes Urrea (Escritora y fotógrafa)
Ricardo Acevedo Esplugas (Poeta y escritor)
Tras la lectura de los 517 micro cuentos presentados de un total de 368 participantes, que provenientes de diferentes nacionalidades, a saber:
88 Argentinos
1 Argentino-Español
1 Argentino-Australiano
1 Camerunés
27 Colombianos
1 Costarricense
37 Cubanos
10 Chilenos
2 Dominicanos
6 Ecuatorianos
132 Españoles
4 Estadounidenses
1 Hondureño
21 Mexicanos
3 Panameños
4 Peruanos
3 Puertorriqueños
1 Salvadoreño
17 Uruguayos
7 Venezolanos
1 Venezolano-canadiense
Se proclama como ganador del concurso el microcuento:
“JOHN SEAL” De la panameña Annabel Miguelena. El jurado lo destaca por ser un texto ágil en su lectura, con un toque de ternura y fantasía que traslada al lector a la infancia de una forma original cargada de misterio, despertándole los más antiguos temores.
Así mismo el Jurado decide hacer mención de la calidad de los siguientes cuentos finalistas:
“Demasiada Imaginación” De Erath Juárez Hernández (México)
“Tecnoferia” De Javier Fernando Castillo Naranjo (Colombia)
“
“Tiempo Cero” De Elaine Vilar Madruga (Cuba)
“Ciclos Nocturnos” De Juan Ángel Laguna Edroso (España)
“Kūrėjas” De Alba Yagüe Renau (España)
“X” De Daniel Antonio Carrillo Monsálvez.(Chile)
“El Espejo” De Ariel Martínez Monteiro (España)
“Los Locos” De Daniel Avechuco Cabrera (México)
“El Círculo” De Fermín Vidales Martínez (España)
“Los Besos Son Un Recurso Natural Renovable” De Néstor Darío Figueiras (Argentina)
“Yo y los pájaros” De Carla Piña (México)
“El Mundo Bajo
“Las ventanas del miedo” De Raul Oscar Ifran (Argentina)
“
Queremos resaltar el aumento de textos no sólo en número sino en calidad, por el cuál, el jurado, resalta la difícil elección del ganador entre los sesenta trabajos que llegaron a la final. Esperamos vuestra participación en la siguiente edición de este concurso.
En breve podréis disfrutar de los cuentos que serán publicados en una edición especial de
lunes, septiembre 21, 2009
Nueva participación en Megagrupo de relatos.
domingo, septiembre 06, 2009
Más cuentos colaborativos.
sábado, julio 11, 2009
Nuevo cuento publicado.

sábado, abril 18, 2009
Huye.

Despertó, de nuevo el mismo sueño. Se puso de pie todavía con el corazón a punto de atravesarle el pecho. Volteó hacia el lecho, su esposa seguía dormida. Hubiera jurado que había gritado con todas sus fuerzas, pero ella ni se inmutó. En la cabeza le seguía retumbando una y otra vez, huye, huye…
—Párate, nos vamos. Tenemos que huir— la sacudió hasta despertarla.
—¿Qué? —contestó, abriendo los ojos con dificultad.
—Vámonos, despierta a los niños. Haz una maleta lo más rápido posible.
—¿Pero, por qué Augusto? ¿Te has vuelto loco?
—He tenido el mismo sueño, tenemos que irnos, ya. Apresúrate.
—Pero, no hay necesidad ¿De qué huyes?
—¿José dudó del ángel que se le apareció en sueños? ¿Abraham o Moisés desobedecieron al señor? Dios me ha dicho que huyamos y es lo que haremos, así que muévete.
Salió de la habitación y fue hacia la cocina para agarrar todo lo que cupo en una pequeña maleta. De la recámara le llegaban los sonidos que hacia su esposa para levantar a los hijos que reclamaban que no se les dejara descansar.
—¿Por qué mamá? Estamos cansados —dijo la más pequeña.
—Ni yo entiendo por qué se comporta así tu padre, ¡apúrense!
—Te juro que ya no aguanto ¿Qué hicimos para merecer esto? —gritó el mayor.
—Voy a tratar de hacerlo entender, mientras ayúdame a empacar algo de ropa.
—Esta vez no cuentes conmigo ¡ya estoy harto!
Dejaron de discutir cuando oyeron que Augusto encendía el auto y tocaba la bocina con insistencia. No paró hasta que vio salir a su esposa cargando a la niña y jalando una bolsa con ropa, y más atrás a su hijo adolescente, quien no muy convencido las seguía.
Arrancó el auto y tomó el camino que los llevaba a la carretera principal. No hablaban, sólo se escuchaba el motor que era forzado al máximo.
—Augusto, por favor disminuye la velocidad.
—Tú no entiendes, tenemos que huir, me lo dijo Dios.
El camino se hizo más estrecho a medida que avanzaban hacia las montañas.
—Detente, déjanos aquí.
—¿Estás loca? No voy a abandonarlos aquí.
—Por favor papi, ya no queremos ir contigo —dijo la niña.
—Olvídenlo, irán conmigo hasta el final.
Su esposa empezó a forcejear con él, intentando que disminuyera la velocidad, pero el hacía todo lo contrario, ignorando que llegaban al tramo de curvas peligrosas. Entonces el le dio un golpe en la cara que hizo que rebotara contra la ventanilla. Fue entonces que el hijo enfurecido se abalanzó sobre él, provocando que se salieran de la carretera.
La caída era de más de cincuenta metros, sintió como los hierros retorcidos se le incrustaban por todos lados al golpear el fondo del barranco. Vio a su pequeña salir disparada por el parabrisas y como le estallaban las vísceras a su esposa, el cuerpo de su hijo degollado…
Despertó, de nuevo el mismo sueño. La voz de Dios, una y otra vez. Se puso de pie todavía con el corazón a punto de atravesarle el pecho. Su esposa seguía dormida, sintió alivio, aunque seguía angustiado ¿No había gritado hasta desgarrarse las cuerdas vocales? En la cabeza le seguía retumbando una y otra vez, huye, huye…
—Párate, nos vamos. Tenemos que huir— la sacudió hasta despertarla.
—¿Qué? —contestó, abriendo los ojos con dificultad..
—Vámonos, despierta a los niños. Haz una maleta lo más rápido posible.
—¿Pero, por qué Augusto? ¿Te has vuelto loco?
—He tenido el mismo sueño, tenemos que irnos, ya. Apresúrate.
—Pero, no hay necesidad ¿De qué huyes? Descansa, y déjanos descansar a todos.
—¿José dudó del ángel que se le apareció en sueños…?
—Escúchame, Augusto. Entiende. NO HAY NECESIDAD.
—¡Tenemos que huir!
—No hay necesidad ¡por amor de Dios, escúchame!
Augusto pareció reaccionar, se quedó viendo a su esposa, como si las cosas empezaran a ser más claras para él.
—¿Por qué dices que no hay necesidad?
—Porque ya estamos muertos, Augusto ¡Mu-er-tos!
jueves, abril 02, 2009
Fin del Reinado.

Por fin, después de noches infructuosas de búsqueda había dado con él. Lo había seguido hasta esa calle que estuviera desierta de no ser por las ratas que entraban y salían de los botes de basura a punto de reventar. La lluvia había hecho que la calle se vaciara y que las prostitutas que trabajaban ahí se escondieran en los edificios adyacentes y quizá alguna hubiera cometido la estupidez de entrar en el mismo lugar que su presa. Mal presagio que lloviera, sobretodo cuando estás en una zona desértica, como si fuera una puesta escénica escrita por el demonio.
Las luces de neón parpadeaban a lo lejos y mientras se acercaba podía distinguir lo que decía el letrero “Karaoke”.
El único sonido que escuchaba, era el de las gotas de lluvia que caían con fuerza y chocaban con su gorra de Los Dodgers de Los Ángeles. Se acercó poco a poco a la puerta y la abrió con cuidado. Sacó de un bolso la botella con agua bendita y el crucifijo y se internó en la oscuridad.
Esperó a que fuera él, quien diera el primer paso, mientras sus ojos se acostumbraban a la falta de luz. Sintió como empezó a descender la temperatura al mismo tiempo que su pulso se aceleraba a mil por hora. No podía fallar, seis años en su búsqueda, de levantar cadáveres secos, sin una gota de sangre. De seguir la pista de una sombra, de dejar todo por el asesino de su familia. No le creían, a pesar de que cientos lo habían visto caminar por las calles. El juraba que la persona a la que visitaban en su tumba era un impostor y que el verdadero deambulaba por las calles de Las Vegas como si nada. Nadie regresa de la muerte, ni siquiera él, le decían. Pero el ya lo tenía acorralado y acabaría con su reinado de terror.
Esperaba encontrarse con el mismo espectáculo de siempre, cuerpos por todos lados, cabezas separadas de sus cuerpos (hubo una ocasión que el maldito había hecho una especie de puzzle humano con una de sus victimas, solo que se había equivocado y las piernas las puso donde iban los brazos), pero todo parecería en orden, excepto por el silencio sepulcral.
De pronto se encendió la luz del escenario y la música empezó a sonar.
Alrededor de la pista había como diez personas sentadas, no pudo ver sus caras. Pero tampoco se movían. No pudo evitar ser contagiado por el ritmo. Canta bien, el muy maldito gordo, se dijo.
A pesar de que él no muerto tenía puestos sus lentes oscuros, sintió su mirada, trató de resistirse, alzó el crucifijo como si eso fuera suficiente para acabar con el embrujo auditivo, pero el maldito no para de cantar.
Se fue acercando cada vez más, hasta que pudo ver al público, todos tiesos, secos, con los ojos tan abiertos que pareciera que en cualquier momento saldrían disparados como aquellos lentes de broma que venden en las ferias.
Sintió la humedad de la alfombra, sus pies se pegaban a ella. Se percató que caminaba en un enorme charco de toda clase de desechos humanos. Lo tenía a tan solo unos pasos. Era el momento en el cual no debía perder el valor y atacar con todas sus fuerzas, pero estaba hipnotizado por la voz, por el ritmo de las caderas del vampiro. La canción estaba a punto de terminar. Destapó la botella con agua bendita y justo cuando terminó la interpretación más espectacular que hubiera escuchado y presenciado una decena de muertos de “El rock de la Cárcel”, lanzó un chorro de agua que da justo en la cabeza de su oponente y resbala por la frente deshaciéndole el copete y parte de la cara, mientras se retorcía de dolor.
Cayó al suelo y él aprovechó para saltarle encima y le arrebató el micrófono. Con ambas manos lo sostiene y como una estaca, se la clava en el corazón. Un grito desgarrador inunda el local, lentamente el cuerpo de Elvis Presley va desapareciendo hasta convertirse en cenizas.
Camina, libre de un enorme peso. De vez en cuando voltea a ver el antro que se consume en llamas. Ha cumplido con su venganza. Por fin, ha muerto el rey.
domingo, marzo 15, 2009
Por toda la eternidad.

aminando sin rumbo, dejando a sus pies la decisión de dónde parar. Raymundo, hastiado de la vida, de su trabajo y de su matrimonio -que de matrimonio solo tenía el nombre- se encontró con que las calles ya no le eran familiares, ya era de noche y que a dónde quiera que volteara nada podía reconocer. Había estado tan absorto en sus pensamientos suicidas que no se dio cuenta en que momento todo quedó desierto, sin ruido, sin otra luz mas la que daba la luna. Ya había llegado, lo tenía enfrente, qué hago aquí, pensó. Decidió dar vuelta en una esquina, donde una placa toda oxidada decía calle siete. Y empezó a tratar de recordar esa calle para ubicarse y saber dónde demonios había ido a parar, pero nada, debía de ser de esos barrios donde te matan gratis, pensó. Ni siquiera un alma para preguntarle.
Avanzó unos metros más y fue cuando escuchó el sonido de la música y de gente divirtiéndose a a unas dos esquinas de donde se hallaba. Siguió el ruido hasta que llegó a la puerta de un Bar franqueada por dos individuos mal encarados, pero que en cuanto lo vieron, se hicieron a un lado para dejarle pasar.
—Le estábamos esperando señor Rodríguez, adelante.
Un largo pasillo iluminado apenas por luces fosforecentes, le conducía hacia donde se oía todo era un bacanal. Y no estaba equivocado, el lugar estaba abarrotado. Un penetrante olor a sexo le inundó los pulmones. Cientos de parejas en la pista, unos bailaban, otros satisfacían sus instintos animales con quien tuvieran enfrente. Se quedó inmovil, como espectador de la orgía, hasta que del otro lado, el barman le hacía señas de que se acercara. Mientras se abría paso entre la multitud para llegar a la barra, se daba cuenta que los demás lo miraban y hablaban de él, pero sin parar en lo que estuvieran haciendo.
Por fín llegó hasta la barra, donde el barman lo recibía con su cerveza favorita.
—Aquí tienes Jorge, bienvenido a mi bar.
—¿Qué lugar es este y cómo sabe mi nombre?
—Relájate y disfruta ¿Estás aquí por que ya no aguantabas tu vida no? Asi que tómate tu cerveza y busca con quién joder, que lo que más disfrutamos siempre dura muy poco ¿no crees?
—Pero ¿quién es toda esta gente? Yo no puedo tirarme a la primera que me encuentre.
—¿Ni siquiera a esa morena?
Una morena de grandes curvas y magníficos senos se acercaba a la barra. Totalmente desnuda, se acercó y le plantó un beso en la boca y le hizo olvidarse de todo. Volteó a ver al barman de reojo y éste le sonreía y no pudo hablar hasta que la morena se agachó para hacerle sexo oral.
—¿Pero qué demonios es esto?
—Te lo dije, es mejor no resistirse y disfrutar hasta que llegue el momento, así es como hacen todos ellos. Es un descanso breve que les doy, además sirve para que me relajo un poco. No todo es castigo.
—¿Castigo de qué?
—Bébete otra cerveza y olvidalo. Que falta muy poco para que esto termine y mis muchachos vengan.
Ya no pudo hablar. Pero se quedó pensando a que se refería... por tres segundo nada más.
El placer era demasiado e hizo lo que cualquiera que tuviera sangre en las venas haría. Después de la morena, se unió a una pareja que lo hacía en en la mesa. Luego a una cadena humana donde cada quien se encargaba del que tuviera enfrente, hombre o mujer, daba lo mismo. Al ritmo de la música los cuerpos se unían y desunían.
Hasta que la música paró y las luces se apagaron. Alguien gritó: ya vienen, ya vienen. Y lo que era una orgía se convirtió en una masacre. Jorge solo podía ver las sombras y escuchar los alaridos, el ruido que hacían los cuerpos al caer, la sangre cayendo a chorros. Unos demonios alados se encargaban de mutilar con sus garras a la gente que intentaba escapar. Se agachó y se arrastró por el piso inundado de vísceras y miembros amputados de tajo. Pudo llegar a la barra y se escondió del otro lado, agachado escuchaba con horror los gritos de todos. Hasta que se dio cuenta que estaba a un lado del barman.
—¿Qué es esto, dónde estoy?—le gritó.
—Estas en el infierno amigo y aquí es donde se castiga a los suicidas — y se agachó para verlo directo a los ojos— y así será por toda la eternidad.
—!Yo no me he suicidado! Es cierto lo he pensado, lo he deseado, pero no me he...
Y entonces pudo ver con claridad dentro de su mente. Caminaba hasta llegar a la estación del metro, esperaba a la orilla del andén a que llegara el próximo y cuando lo tuvo enfrente se lanzó al vacío haciéndolo pedazos. Había encontrado los huevos para hacerlo.
—Aunque no todo es castigo como ves —escuchó.
Pero para él solo quedaron grabadas las palabras que se repetían una y otra vez: Así será, por toda la eternidad...